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Cuidados en el Gym

 
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¿Qué cuidados debes de tener en el gym?

 

En primer lugar, puedes contraer infecciones por los hongos de los vestuarios. Los clubes o gimnasios tienen baños, donde constantemente hay gente aseándose y duchándose. Este lugar suele ser muy húmedo, lleno de vapor y poca ventilación. Son condiciones ideales para que los hongos se aprovechen y proliferen. Sencillamente se pasan de una persona a la otra y puede resultar muy difícil erradicarlos.

Recuerda que estos microorganismos necesitan de un sitio húmedo y cálido para vivir y desarrollarse. Es muy simple contraerlos en los baños del gimnasio, donde se comparten las duchas. También puedes tener hongos si no usas el calzado adecuado: los calcetines deben ser de algodón y tienes que cambiarlos apenas terminado el ejercicio. Te aconsejamos tener cuidado con una toalla con la que te secas el sudor. Si te gustan aparatos o colchonetas, sécalos antes de usar, ya que pueden estar húmedos.

En la ducha, ni en los pasillos del vestuario nunca estés descalzo. Sécate con mucho cuidado, sobre todo, los pies y la zona entre los dedos. No compartes toallas ni peines con otras personas; lleva ropa interior holgada y de algodón para que no retenga la humedad. Cuando termines de ejercitarte, cámbiate la ropa por una seca y limpia. Si hace frío afuera, no salgas con el cabello mojado, ni la ropa transpirada, siempre lleva un abrigo.

El segundo riesgo del gimnasio es una posibilidad de contraer infecciones de otro tipo de gérmenes, como virus y bacterias. Recuerda que estás en un lugar con gran concurrencia de gente. Además, en el invierno el cambio de temperatura entre el exterior y el interior del lugar a veces ocasiona resfríos u otras enfermedades similares. En los gimnasios te pueden contagiar el virus de la gripe.

Es preciso que te laves las manos con frecuencia y no toques los aparatos, si no los limpias o secas antes. Si tienes fiebre o estás enfermo, es mejor que no vayas para no contagiar a los demás: espera unos días y luego regresa al ejercicio. Ten cuidado, cuando sales a la calle: si estás muy transpirado, puede ser por la transpiración del ejercicio o por haberte bañado luego de la sesión. En todo caso, espera a que la temperatura del cuerpo se normalice y después regresa al hogar.

Otro riesgo de ir al gimnasio es que el exceso de peso de las máquinas puede generarte dolores en la espalda o cuello. Las malas posturas y los movimientos bruscos en el momento tal vez no te duelan, pero si los repites, pueden generarte problemas en el futuro. Es probable que desde el primer día quieras levantar mucho peso para tener músculos en dos sesiones. Sin embargo, siempre hay que ir paso a paso. También debes consultar con el instructor sobre las máquinas y sus usos, porque muy a menudo no es evidente cómo manejarlas. Ve gradualmente con el peso y descansa entre las repeticiones. Es mejor prescindir de algunos movimientos, si no quieres lesionarte o sufrir. Aunque parezcan sencillos, tal vez no lo son para ti.

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